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El viernes, día 23 de septiembre decenas de agentes del FBI rodearon una casa en el pueblo semi-rural de Hormigueros, Puerto Rico. Los agentes atacaron y un francotirador le pegó un tiro a Filiberto Ojeda Ríos, el Responsable General de Los Macheteros, una organización revolucionaria que lucha para la independencia de Puerto Rico. Herido, Filiberto fue dejado para que el muriera desangrado antes de que llegaran los Federales el día próximo.
Mientras que el enfrentamiento ocurría el asesinato estalló una ola de protesta en Puerto Rico, una que ha aumentado durante las semanas después. Aunque han habido relatos en los periódicos en los EEUU, estos desaparecían rápidamente. De hecho, este asesinato fue tres historias.
Tres Historias
La primera es la historia inmediata de la venganza y arrogancia imperialista. Filiberto Ojeda Ríos había tomado las armas contra los ocupantes colonialistas de su patria, y había sido librado por jurados portorriqueños por cargos que emanaban de la apropiación de millones de dólares del banco Wells Fargo, entre otros, que efectuó el herido de un agente del FBI y otros. Todavía en el blanco de los EEUU, Filiberto había eludido ser capturado por 15 años. El FBI eligió abrir su asalto en el fugitivo en el mero Día del Grito de Lares, el Día Patriótico de celebraciones para el levantamiento contra el Colonialismo Español en 1868.
El segundo es la historia subyacente de la ira y resistencia de las/los portorriqueñas/os. Miles juntaron la primera noche en San Juan y otras ciudades en toda la isla. Los políticos y personajes públicos pronto denunciaron el asesinato y la elección de un día tan importante, no sólo las/los independentistas sino también gente destacada de los partidos de la Commonwealth y de estado. La caravana funeraria fue saludada por cientos de miles, y las escuelas que llevaban la bandera Machetero quedaron vacias. Los oficiales preocupados llevaron a cabo sus propias sesiones sobre el asesinato.
El tercero es la historia revelada de las acciones de base amplia y organización. Durante la última década el pueblo portorriqueño ha emprendido varias rondas de lucha. La huelga masiva no-exitosa de 1998 las/los enseño en la acción de masas de la desobediencia civil. La batalla exitosa de expulsar la Naval yanqui de la isla de Vieques siguió, desarrollando efectivas tácticas flexibles y la coordinación de lucha en las primeras filas con la formación de bases de apoyo. Este año, más del 80% de las/los miembros del sindicato de maestras/os portorriqueñas/os votaron para salir de la furiosa United Federation of Teachers (Confederación de Maestros Unidos), su “padre” gringo, y decidieron dirigir su propio sindicato. Mientras que información del enfrentamiento se difundía, las lecciones y las/los líderes pusieron al frente. Cuando abogadas/os y doctoras/es respetadas/os exigían cruzar el cordón del FBI y arreglar una protesta pacífica sus demandas fueron negadas. Cuando la FBI exigió que se cortara la luz de la casa rodeada el dirigente del sindicato de trabajadores electricistas advirtió en la radio y televisión que cualquier miembro que lo hiciera sería expulsado del sindicato por vida.
Un Recordatorio Duro
Este momento histórico sirve como recordatorio duro a la Izquierda estadounidense, tanto a la clase dominante yanqui, que Puerto Rico queda siendo una colonia en cautiverio bajo el yugo del dominio colonial. Como señaló Mao Zedong, “Donde hay represión, hay resistencia.” Ahora con el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, se ha echó más leña en la fogata de resistencia en Puerto Rico.
La Organización Socialista Camino para la Libertad extiende su solidaridad a las/los compañeras/os del Ejército Popular Boricua (Los Macheteros) que han perdido un líder heroico y a las/los nacionalistas, revolucionarias/os y socialistas juntadas/os en el Frente Socialista de Puerto Rico que han jugado un papel crítico en movilizar las protestas.
Finalmente, El Camino insta a todas/os revolucionarias/os y socialistas en los Estados Unidos (incluyendo nosotras/os) a dejar la demasiada común negligencia de la lucha portorriqueña y hacer unas cosas bastante sencillas.
1. Apoyar las demandas de la amplia Izquierda de Puerto Rico, incluyendo las para justicia por el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos y exigir la libertad de los presos políticos/prisioneros de guerra todavía preso en prisiones estadounidenses.
2. Aprender de las lecciones ricas del movimiento en Puerto Rico. Hay lecciones sobre el proceso de la reformación de los movimientos de masas – usando, analizando y pasando las experiencias y organización de una ola de lucha a otra. Hay lecciones en el uso de las contradicciones, entre las fuerzas burguesas en las isla, y entre ellas y sus dueños colonialistas, para avanzar la lucha dentro de y afuera del arena electoral. Hay lecciones para la tarea de reconstruir la Izquierda en los Estados Unidos en el Frente Socialista, una confederación que abarca los grupos más importantes en Puerto Rico desde 1990.
3. Recordarnos de la importancia central y poder extraordinario de las luchas para liberación nacional en el mundo de hoy, no sólo en los países como Irak y las Filipinas, sino en nuestro hemisferio del mundo. Esto es todavía más importante enfatizar ahora por lo que nos ha enseñado el Huracán Katrina de la opresión y resistencia de la Nación Afroamericana. Estas luchas se realizan en todos niveles, desde la creación de una cultura contra-hegemónica hasta la defensa de comunidades en la manera que sea necesaria.
4. Buscar y apoyar el restablecimiento de los sentimientos nacionales, el activismo militante y la organización dentro de la diáspora portorriqueña en los Estados Unidos.
Comité Ejecutivo Nacional Organización Socialista del Camino para la Libertad / Freedom Road Socialist Organization
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