¡Derrotar Trump! By Zancudo

 

Organización Socialista del Camino para la Libertad cree en la justicia idioma para todas las personas. Nuestro compañero increíble ” Zancudo ” traducido nuestra pieza elecciones ” Crush Trump! Construir nuestros movimientos! ” Si usted tiene la gente en su red que podrían beneficiarse de tener esto en español, por favor, comparta con ellos. También, háganos saber si usted está dispuesto a traducirlo a otra idioma. Muchas gracias. (translated by A.S.)

Freedom Road Socialist Organization believes in language justice for all people. Our amazing comrade Zancudo translated our election piece “Crush Trump! Build our Movements!” If you have folks in your network who could benefit from having this in Spanish, please share it with them. Also let us know if you are willing to translate it into another language. Thanks so much.

¡Derrotar Trump! (Translated by Zancudo)

Con el cierre de las convenciones republicana y demócrata, socialistas, revolucionari@s, y líderes de los movimientos se enfrentan a una situación difícil. Por un lado somos responsables de los movimientos y entendemos que ni Hillary Clinton y Donald Trump representan la gente de nuestros pueblos. Sabemos que tenemos que luchar contra ambos. Por otro lado, nos enfrentamos a la realidad de que un@ de ell@s va a ser presidente de los EE.UU., y cómo y cuándo luchar contra ellos significa una diferencia en quién resulte elegid@.

Estamos entre l@s que creen que, en este período histórico, la diferencia entre Clinton y Trump y las fuerzas sociales que representan es importante y que Trump y sus aliados debe ser derrotado. Al mismo tiempo, tenemos que construir la infraestructura de las organizaciones y movimientos que pueden funcionar de forma independiente, dentro y fuera del Partido Demócrata. Pero no se equivoque: si y cuando es elegida Clinton, tendremos que seguir luchando para derrotar los planes imperialistas de su administración para el Sur global, así como sus políticas internas peligrosas. Creemos que es posible y necesario usar las elecciones de 2016 para hacer este trabajo.

Las tácticas para realizar esto abarca protestas e interrupciones, trabajo electoral fuera de los demócratas, la creación de organización y alianzas y trabajo electoral táctica con los demócratas. Como socialistas, radicales y progresistas, creemos que nuestro compromiso en esta elección es importante, tanto para el resultado de la elección y para el futuro de nuestros movimientos. Pero tan importante como lo que hacemos es dónde, con quién, y cómo trabajamos.

Lo que sigue es nuestra forma de pensar acerca de lo que está en juego en esta elección, quienes son las fuerzas en la lucha, y cuales tácticas debemos utilizar según las condiciones políticas en cada estado. Esperamos contribuir a las conversaciones y decisiones difíciles pero necesarias acerca de la estrategia que se enfrentan nuestros movimientos.

Lo que está en juego

Cada elección es una lucha por el poder entre diferentes coaliciones de intereses económicos, sociales y políticos que se unen para luchar por el control de puestos y una mejor posición dentro del gobierno con el fin de realizar a su agenda. Ninguna elección es más grande que la para presidente, cuando se moviliza más gente y más dinero que en cualquier otra.

Pero cuando tanto del proceso electoral estadounidense es una melodrama, y nos enfocamos nuestra atención en los candidatos individuales y el espectáculo de la temporada de elecciones, puede ser fácil olvidar que las elecciones son peleas entre coaliciones para el control del gobierno.

La elección 2016 determinará la composición del Tribunal Supremo de la Corte Suprema en las próximas décadas, el nombramiento a la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB), investigación del Departamento de Justicia de los asuntos de justicia racial, la acción ejecutiva sobre la inmigración y el clima, por no mencionar el control militar de los EE.UU. y una serie de otras instituciones poderosas. El resultado de esta batalla es crítica y dará forma al terreno político en el que se llevarán a cabo todas las luchas sociales. La política de expulsión étnica de Trump y el programa racial contra los musulmanes amenazan con destrozar familias, aumentan enormemente la militarización del país, y es probable que aumentará las tensiones raciales y terror estatal a un nivel sin precedentes. La deportación de 11 millones de personas, negando la ciudadanía de niños nacidos en Estados Unidos, el aumento de agentes de ICE (la migra) y requiriendo a l@s ciudadan@s ser chivatos contra sus vecinos indocumentados presenta peligros muy reales y. Esta puede animar a l@s latin@s para solicitar la ciudadanía y registrarse para votar masivamente.

El narrativo de Trump de Ley y Orden, tomado directamente de Nixon y la Guerra contra el Crimen, aumentaría tanto la violencia del estado y el encarcelamiento de l@s negr@s y aumentar la represión de los movimientos sociales. En un momento en que incluso Clinton ha sido forzada por el movimiento Black Lives Matter para criticar el racismo del sistema de justicia penal, la retórica de Trump está en agudo contraste.

En cuanto al clima y el medio ambiente, un tema de importancia existencial, Trump ha pedido la abolición de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) y ha nombrado a un asesor de la energía que niega la realidad del cambio climático. Los reglamentos de fracking (la fractura hidráulica), la prevención de la Pipeline Keystone, y cualquieras negociaciones futuras sobre el clima recibirán serios golpes bajo su administración.

Dado a la política intervencionista de Clinton, la política exterior imperialista de Trump y su retórica sobre la no intervención, la cuestión de la política exterior en esta elección es complicada. Pero si tenemos en cuenta el llamado de Trump para eliminar las restricciones a la tortura por parte de las Fuerzas Militares de Estados Unidos, su llamado para el acuerdo climático de París para ser re-negociado favorece más a EE.UU., y su política de que el presupuesto militar de Estados Unidos debería ser ampliado, nos da una clara impresión de una orientación de política exterior que es coherente con la orientación doméstica de Trump: la violencia, la fuerza y la dominación de Estados Unidos.

En temas de justicia económica, Trump llama por una política comercial nativista que regresa puestos de trabajo a los Estados Unidos, pero sin los sindicatos, mientras que proporciona enormes subsidios del gobierno por un Estado neoliberal. También ha llamado para enormes recortes de impuestos para los ricos. La AFL-CIO ha realizado una labor valiosa en la investigación de la historia de Trump contra l@s trabajador@s, desde el libre comercio hasta el salario mínimo. Mientras tanto, Pence, su escogido candidato para vicepresidente, tiene una larga historia de oponerse a los salarios dignos y apoyo para las leyes de Right to Work (“derecho al trabajo”).

La plataforma de Donald Trump tiene una orientación sumamente fascista. Trump recibió el respaldo de los sindicatos de la Patrulla Fronteriza (la migra), tiene el apoyo de milicias derechistas, lo respalda alguaciles y oficiales de policía, y el lema básico de Trump es Law and Order (la ley y el orden). Puede que estas fuerzas no estén movilizadas en forma específicamente política, pero la infraestructura armada y las lealtades ya están. Para averiguar que un movimiento es fascista o no puede ser complicado porque las teorías del fascismo vienen de un contexto histórico: puede que no sabremos que vivimos bajo el fascismo hasta que esté en el poder. Pero el fascismo también necesita un movimiento, y aun si ese componente no sea desarrollado teóricamente, esto no significa que nuestros movimientos no deben llamarlo así.

La amenaza de una presidencia Trump es real, y las fuerzas que lo respalda son peligrosas, más peligrosa que el régimen que está en poder actualmente o una administración potencial de Clinton. Con su promesa de “Make America Great Again” (“Hacer América Grande Nuevamente”), Trump está luchando por uno de los programas políticos más reaccionario de la historia moderna, un programa que creemos que es sustancialmente distinto — suficientemente a que creemos que Trump debe perder la elección, aun si el precio es una victoria para Clinton. Para los pueblos del mundo, para nuestras familias y seres queridos, para nuestros movimientos, estamos comprometidos a derrotar a Donald Trump y sus aliados—y sabemos que eso significa Hillary Clinton debe ganar.

Al recomendar el apoyo táctico de Clinton con el fin de derrotar a Trump, reconocemos que estamos poniendo el nombre de una persona en una tormenta de lucha popular: Hillary Clinton no representa a nuestros movimientos, sus intereses fundamentales no son nuestros, y debido a sus declaraciones y políticas históricas sobre el libre comercio, la Guerra Contra las Drogas y más, much@s líderes de los movimientos están totalmente opuest@s a ella. Un número creciente de gente considera que los líderes del partido Demócrata no son amigos y no se puede confiar en ell@s para luchar por l@s trabajador@s o gente de color. Ell@s no ofrece ninguna solución a las crisis que enfrentamos. Creemos que este entendimiento es un desarrollo positivo y no tenemos ningún interés en apoyar a Clinton.

Al mismo tiempo, creemos que la estrategia y las tácticas para la elección 2016 tienen que basarse en un análisis claro de las fuerzas detrás de los candidatos y lo que una victoria de Clinton o Trump significaría para nuestra gente y nuestros movimientos. Nosotr@s pensamos que en el concurso electoral para presidente, Donald Trump y las fuerzas que él representa se debe perder. Es más: creemos que una victoria de Hillary contra Trump presentará mejores condiciones para la construcción de la militancia y el impacto de nuestros movimientos.

¿Por qué?

Donald Trump: El candidato de la Nueva Confederación

Una razón por que creemos que debe ser derrotado Trump se debe a que much@s de nosotr@s ya vivimos en los Estados Unidos de Trump y sabemos lo que significará si su alianza gana. En veintitrés estados, el gobernador es republicano, y el Partido Republicano controla el senado y la cámara de diputados; por el contrario, los demócratas controlan sólo siete estados. El Partido Republicano en estos estados es una alianza entre populistas blancas derechistas, y fuerzas corporativas y el establecimiento de los republicanos cuya estrategia esta arraigado en el legado de la supremacía blanca y los movimientos para los “derechos de los estados”.

Mediante el control de gobierno a nivel estatal, esta alianza ha sido capaz de legislar las políticas que son mortales para nuestros movimientos, mientras que ellos construyen un bloque reaccionario de estados que les proteja de la política federal y las leyes que benefician a nuestra gente. Hay que pensar en todos los estados que carece de la expansión de Medicaid, los estados que no tiene el control de las armas, los estados que están atacando los derechos del voto, los estados que tienen un sistema desigual y separado para la gente lesbiana, gay, bisexual, transgénero etc.

Esta es la Nueva Confederación. El Partido Republicano es el instrumento de su dominio político y Donald Trump es su candidato presidencial en 2016. Para aquellos que no lo sabe ya, la vida en la Nueva Confederación—en la América de Trump—es malo. Muy malo. Desde los índices más altos de encarcelamiento y pobreza, a los ataques contra el derecho de l@s trabajador@s a organizarse contra los derechos reproductivos, el control del gobierno de la Nueva Confederación tiene consecuencias reales y devastadoras.

Esto no es sólo un problema para l@s que vivimos en la Nueva Confederación. Cuando veintiséis estados, encabezados por gobernadores republicanos y los fiscales generales, demandaron al gobierno federal sobre la acción ejecutiva de Obama sobre la inmigración, y consiguieron una orden judicial que impedía a millones de inmigrantes no documentad@s en todo el país a no recibir el permiso de tres años y la protección de no ser deportad@. Y es el control republicano a nivel estatal que les ha permitido al Congreso estancarse durante años y años. Al igual que su predecesor, la Nueva Confederación está en el proceso de extender su control a todo el país.

La base de votantes de Trump proviene de las fuerzas más reaccionarias y racistas dentro del Partido Republicano. Según lo revelado por una serie de estudios de resentimiento racial — en particular contra l@s musulmanes y l@s inmigrantes de América Latina — es la fuerza que motiva la mayoría de partidarios de Trump. La base de masas para la alianza Trump es una combinación de trabajador@s blanc@s y las personas blancas de clase media (profesionales, pequeños empresarios, gerentes). Estas fuerzas comenzaron a organizarse en el Tea Party, los Patriot, el Ku Klux Klan, y otras fuerzas populistas de derecha antes de unirse en torno a la candidatura de Trump. Se ven a sí mismos como víctimas de gran gobierno, las grandes corporaciones y la gente “floja” de color que se aprovechan al trabajo duro y los impuestos de los ciudadanos “reales” (es decir: blancos) y quieren tomar a América nuevamente. Son estos movimientos de derecha, construidas en torno a una política de venganza racial que están sacando provecho de la elección de Trump.

Esto lo podemos ver ya en el interior del Partido Republicano, donde republicanos corporativa, como Bush y Rubio, han sido empujados a un lado por la insurgencia del partido populista derechista. Las fuerzas corporativas estaban tratando de dirigir el Partido Republicano en una dirección muy diferente a Trump y la extrema derecha. Ellos se enfocan en 1) el libre comercio, 2) las altas ganancias y bajos impuestos a las empresas, y 3) la destrucción de los sindicatos. Consciente del sector blanco de la población cada vez menor y un bloque de progresistas blancas que estaban esperando para ganar a un sector decisivo de l@s votantes latin@s para reforzar la coalición republicana, ellos querían continuar con el neoliberalismo del libre comercio y la austeridad forzada por el gobierno. Sin embargo, la furia de la extrema derecha contra el libre comercio, los bancos grandes, y el establecimiento de su partido y republicanos corporativistas les sorprendió. A pesar de haber invertido enormes recursos en el monte y luego las campañas de Rubio, el establecimiento del partido y los republicanos corporativos fueron claramente des-legitimados por las derrotas masivas que sufrieron cuando Trump ganó en las primarias.

El triunfo del racismo como el factor clave de organización dentro del partido republicano también fue demostrado por la acción de los evangélicos blancos durante la primaria. Durante los últimos treinta o cuarenta años, la derecha religiosa ha entregado su base electoral y la infraestructura institucional para el programa político republicano. Esta fortaleza se refleja en el hecho de que Ted Cruz, que basaba su política en una plataforma religiosa, fue el candidato más competitivo desafiante en las primarias republicanas. Después de la derrota de Bush y Rubio, muchos empresarios republicanos intentaron reunirse alrededor de Cruz. Sin embargo, en las elecciones de este año, los temas de la inmigración, la islamofobia, y el law and order triunfaron sobre los llamados de religiosos. Los evangélicos se dividieron y una mayoría finalmente se quedaron con Trump.

El resultado de las primarias republicanas era un reajuste del Partido Republicano. En lugar de ser un partido de la derecha religiosa y racista bajo la dirección de las fuerzas empresariales neoliberales, la victoria de Trump demuestra que la actual dirección del partido Republicano es ahora los derechistas populistas y racistas. Las fuerzas empresariales y establecidos del partido, después de intentar privar del triunfo de la candidatura de Trump, están detrás de la re-alineación de su liderazgo, o como los hermanos Koch esperando en las afueras durante la elección presidencial. Este es un cambio enorme y aterrador y significa que Trump y su base social han abandonado por completo el proyecto de incorporar l@s votantes latin@s en su coalición — en su lugar están persiguiendo una estrategia de construir un frente unido blanco. Por esta razón, con Trump como presidente, su gente tendrá un verdadero interés no sólo en ignorar nuestros movimientos, sino en aplastar nuestros movimientos con la represión.

La alineación básica de Trump con los elementos principales de los movimientos republicano y derechista lo hace su candidato, a pesar de que él es un plutócrata de Nueva York. Él apoya las políticas racistas y misóginas de los movimientos que ya están trabajando duro “Haciendo América Grande Otra Vez” con retrocesos y ataques a los derechos del voto, derechos de las mujeres, derechos de l@s trabajador@s, los derechos LGBTQ +, inmigrantes, y mucho más.

Estratégicamente, la coalición de Trump está dirigido precisamente a lo contrario de nuestro compromiso de construir una alianza entre la clase trabajadora multirracial / multinacional y los movimientos de las comunidades afroamericana y latina. Se trata de dividir permanentemente la clase trabajadora y construir el frente único blanco contra los movimientos negros y latinos y en contra de los sectores más progresistas de l@s trabajador@s blanc@s sindicalizad@s. Su éxito sería un desastre estratégico para todos nuestros movimientos. Tenemos que derrotar a Trump y evitar que la Nueva Confederación gane la presidencia.

Pero ¿qué pasa con Hillary y los demócratas? ¿Cuál sería el impacto de una victoria de Clinton en noviembre?

Hillary Clinton: Una Político Neoliberal Vulnerable Que Busca Apoyo de una Base Militante y Progresista

Del mismo modo que ha habido una batalla dentro del partido republicano, ha habido una lucha entre las diferentes alas del partido demócrata y creemos que esto tiene grandes implicaciones para lo que significaría una presidencia de Clinton para nuestros movimientos.

Los demócratas neoliberales, representados por Clinton, han sido la fuerza dominante dentro del partido y con la nominación de Clinton se han aferrado a su posición de control. Muchos de los principales donantes de Clinton provienen de sectores de finanzas, del entretenimiento, de la energía verde, del fracking, y de las grandes compañías farmacéuticas. La historia política de Clinton es más neoliberal que se puede imaginar y su círculo político y aliados son a grandes rasgos los políticos corporativos del partido Demócrata. Este es el ala capitalista multinacional del partido que aboga para el libre comercio, la represión sindical, la privatización, y las guerras.

Por el contrario, Bernie Sanders representó y galvanizó el ala progresista en su mayoría personas blancas del partido Demócrata. Su movimiento electoral movilizó una gran coalición de votantes que puede ser algo muy importante — ahí está el movimiento Berniecrat, un Nuevo Congreso, la nueva organización política Nuestra Revolución, y una serie de esfuerzos demócratas disidentes locales. Decenas de personas jóvenes indignados por la creciente desigualdad y la aplastante deuda se convirtieron en militantes para esta insurgencia de Izquierda. Sin respaldo corporativo, el movimiento electoral de Sanders ganó impresionantes victorias en las primarias demócratas, en gran medida, reuniendo a l@s jóvenes de muchas razas, l@s votantes blanc@s de clase trabajadora de bajos ingresos, y profesionales progresistas.

Un conjunto de sindicatos endosaron a Sanders también—el más grande fue Communications Workers of America, que acaba de ganar la huelga de Verizon. National Nurses United (Enfermeras Unidas Nacional) también lo apoyaron firmemente, y comprometieron recursos para dar forma al impulso de la coalición Sanders a largo plazo y potencialmente independiente del partido demócrata. Por desgracia, la coalición Sanders más organizada parece pequeño, y, como se señaló anteriormente, el movimiento Sanders no pudo ganar más de un sector importante de los sectores políticamente activos y organizados de las comunidades negras y latinas.

Además de las alas neoliberales y progresistas del partido, la tercera fuerza importante en el Partido Demócrata es el bloque liberal compuesto de l@s trabajador@s organizad@s, las organizaciones principales pro-derechos civiles como la NAACP (Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color), las redes de defensa liberales, y muchas de las instituciones y organizaciones cívicas negra y latina. Quizás tan importante como el éxito de Sanders en galvanizar el ala progresista blanca del partido fue su éxito en hacer incursiones en los sindicatos. El AFT fue el primer sindicato importante para endosar a Clinton, y grandes sindicatos como SEIU y AFSCME pronto siguieron su ejemplo. Sin embargo, CWA y Enfermeras Unidas Nacionales endosaron a Sanders y estos dos sindicatos son todavía relativamente grandes. Mientras tanto, UNITE HERE se negó a respaldar a nivel nacional durante las primarias, pero después de las primarias de Nevada permitió a sus locales a apoyar a Sanders. Algunos locales de AFSCME lo endosaron localmente. Y en una acción sin precedentes, la AFL-CIO esperó en aprobar y, de hecho, no ratificó Clinton hasta el 16 de junio.

Por desgracia, la campaña Sanders falló en ganar a l@s votantes negr@s. Esto fue por no organizar de manera agresiva en las comunidades negras y no adoptar estrategias específicas para la raza para hacer frente a la opresión racial. Sin embargo, Sanders sí hizo mucho mejor con votantes latin@s que con votantes negr@s en las primarias, y en algunos casos llegó a un empate con Clinton o hizo mejor que Clinton. También importante es que Sanders mostró verdadera fuerza entre l@s jóvenes negr@s y latin@s. En última instancia, sin embargo, Clinton fue capaz de movilizar una coalición crítica de votantes negr@s que son fundamentales en la lucha de oponer la supresión del voto. Esto se debió a que ella ganó muchas instituciones cívicas negras y organizaciones políticas, una fuerza que Sanders críticamente y sin razón había dejado, así que es crucial en la movilización de l@s votantes negr@s que son consistentemente l@s votantes más progresistas en el electorado. El resultado final fue que la campaña de Clinton se quedó con enormes márgenes de l@s votantes negr@s y latin@s.

La alianza Clinton derrotó a la coalición Sanders y el ala izquierda del partido en las primarias demócratas. Ahora se encuentra en el proceso de sacar el ala izquierda detrás de su liderazgo y llegar a l@s votantes indecis@s moderad@s y conservador@s a través de la elección de Tim Kaine como el candidato de vicepresidente. Sin embargo, creemos que es fundamental tener en cuenta que en el contexto político actual, la campaña de Clinton ha tenido que moverse de manera significativa hacia la izquierda en una serie de asuntos: el movimiento trabajador y el odio generalizado contra el libre comercio le ha obligado a tomar una posición en contra de la Asociación Trans-Pacífico, un acuerdo comercial propuesto por Obama que sería el mayor acuerdo de libre comercio en la historia. Del mismo modo, Clinton, en contraste con su posición y la de su marido en la década de los 90, se ha visto obligada por el Movimiento por las Vidas Negras para enfrentar al sistema policial y el encarcelamiento en los Estados Unidos.

No creemos que las promesas de campaña y su retórica significa a la promulgación de políticas reales. Pero sí pensamos que la retórica representa un cambio en el equilibrio de las fuerzas políticas: hoy en día, a diferencia de la década de 1990, enormes sectores de los EE.UU. están en contra de la política comercial neoliberal y sectores decisivos de la base de los demócratas que son críticos de la violencia policial. Clinton ahora se encuentra en una situación precaria muy diferente a la de su marido: ella es una representante neoliberal del capitalismo y será obligada gobernar en una época en que el neoliberalismo ya no se considera legítimo y cuando los principales grupos en que ella debe confiar se dedican a levantamientos, huelgas, y la acción directa. Creemos que esto hace que una presidencia de Clinton es inherentemente inestable, vulnerable a las presiones del movimiento, y por lo tanto es preferible. No estamos de acuerdo con los que piensan que una Presidencia Democrática de Clinton hará engañar a la gente a dormir, ya que el Movimiento de Vidas Negras y el movimiento Ocupar ocurrieron con Obama y los próximos años parecen ser maduros para la rebelión.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué pensamos se debe hacer? Depende…

Tácticas para los Estados Púrpura, Rojo, y Azul

A pesar de estar ligado a un sólo país, tenemos muy diferentes situaciones políticas dependiendo en el estado en que vivimos. La intensa polarización política en el país y su carácter geográfico no proviene simplemente de los desacuerdos entre las personas, ni es un simple reflejo de la “guerra de las ideas”. Más bien, está profundamente arraigada en las estructuras reales, muy antiguas: el sistema de federalismo que formó la base de la supremacía blanca y control de la élite en la estructura constitucional del país, e hizo el Sur como un bastión de la reacción y violencia, y continúa distorsionar la democracia y toda la política de Estados Unidos hasta la fecha.

Todos hemos oído acerca de los estados púrpura, estados rojos y estados azules, y si bien creemos que esas categorías no son tan rígidas que darse por sentado, en su expresión de diferentes programas políticos, diferentes alianzas dominantes, y diferentes economías políticas, que son útiles para considerar sobre el campo de la lucha política. Lo que queremos decir es: la elección puede ser un evento nacional, pero la manera en que debemos participar debe ser a nivel de los Estados–la unidad más básica y poderosa de los Estados Unidos.

En los estados púrpura / impugnados, creemos que la tarea principal es la de movilizar a l@s votantes para derrotar a Trump por votar a favor de Clinton. Es aquí, en estos estados que creemos que podemos tener nuestro mayor impacto, tanto en el resultado inmediato de esta elección, y en la trayectoria básica de la política en este país en el largo plazo. Estos son los estados donde la lucha por el liderazgo político de l@s trabajador@s y l@s oprimid@s es especialmente calentada y controvertida. Estos son los estados donde la Nueva Confederación está luchando por territorio nuevo, y en el que los demócratas están en nuestra opinión poco probable ser capaces de ganar de forma consistente en el largo plazo debido a su incapacidad para ofrecer una visión creíble y un programa para el cambio. Por esta razón, creemos que es fundamental para l@s organizador@s y activistas en estados fuertemente rojo y azul para viajar a estados púrpura para ayudar a las organizaciones del movimiento a derrotar Trump. A pesar de que somos pocos, grupos dedicados de activistas y organizador@s de Izquierda puede afectar esta elección concentrando nuestras fuerzas en unos pocos lugares críticos.

En estos estados, debido a la finalidad de una lucha electoral, creemos que las protestas son tácticas críticas, pero secundarias. Mientras nos unimos con y apoyamos el deseo de las personas a rebelarse, ese instinto no siempre produce una estrategia claramente articulada para la construcción de un movimiento que debería enfocarse a echar aquellos a que nuestra rebelión se dirige. Tenemos que centrarnos en las tácticas que tienen más probabilidad para derrotar a nuestros enemigos, no sólo las que les critican. Debemos hacer todo para ganar votos y el trabajo de registrar votantes con los sindicatos y las organizaciones dirigidas por gente de color, además de estar levantando nuestras críticas a la dirección neoliberal existente del Partido Demócrata, mientras que luchemos contra nuestro enemigo común.

En particular, creemos que l@s izquierdistas y progresistas deberían centrarse en la creación de organizaciones políticas arraigadas en las comunidades de color, sobre todo con l@s votantes negr@s, pero que funcionen de forma independiente del partido Demócrata. Movement2016 ha compilado un recurso en línea útiles para la conexión a estos grupos en estados. Otra gran prioridad es el trabajo entre l@s blanc@s de clase trabajadora que, sin saber de ninguna alternativa, pueden haber votado por Trump. Tanto la AFL-CIO y Showing Up For Racial Justice han iniciado esfuerzos importantes para fomentar la participación de l@s trabajador@s blanc@s.

En los estados rojos, creemos que la tarea principal es la de llevar a cabo protestas estratégicas de confrontar Trump, la Nueva Confederación y sus patrocinadores.

En los estados donde la represión y la privación del voto de las personas de color, la introducción del racismo entre l@s trabajador@s blanc@s cuya pobreza creciente que ell@s atribuye a la gente de color, y la consolidación de la política de la Derecha Cristiana casi garantizará una victoria Trump. Entonces la cuestión es ¿qué hacer? ¿Nos damos por vencidos? Definitivamente no.

De hecho, la debilidad de las fuerzas de la Izquierda y de progresistas en estos estados es un factor esencial que contribuye a la fuerza de nuestro enemigo: mientras que nos entregamos en estos lugares, nos alistamos para el fracaso en términos más generales. ¿Cómo podemos luchar contra el Trumpismo y la Nueva Confederación y construir nuestro propio poder político y organización en el corazón del campo derechista? Vemos nuestra tarea en estos estados de manera semejante los movimientos anti-apartheid y contra Jim Crow: nuestro objetivo es derrocar regímenes. Eso significa la necesidad de construir una coalición política que puede atacar la base de los principales pilares de la Nueva Confederación en esos estados. Pensamos que esto significa en primer lugar que la resistencia civil masiva, la acción directa estratégica, y la protesta son las tácticas principales en estos estados, mientras que el trabajo electoral es secundario.

En lo inmediato, hay que enfocarnos a los principales donantes, las empresas y los aliados políticos instrumentales (como los alguaciles como Arpaio de Arizona) que han respaldado Trump y apoyan a la Nueva Confederación. Debemos protestar contra ellos–en sus sitios de negocios, sus oficinas, y en sus eventos políticos. Hay que protestar en las manifestaciones pro-Trump y enfatizar lo negativo de él en los medios de comunicación, como se hizo en el sur de Estados Unidos cuando el movimiento pro-derechos civiles utilizados derribaban los Dixiecrats. También está el trabajo crítico de tratar de socavar el apoyo de Trump entre l@s blanc@s pobres a través de campañas de educación sobre el programa de clase que Trump representa, y si bien esto es un objetivo a largo plazo, también es urgente que declaremos claramente la política de clase que Trump representa.

La construcción de este tipo de movimiento nos obliga a construir la capacidad de la gente de color, además de las organizaciones negras y del movimiento trabajador progresista a participar en masa las tácticas sostenidas como de boicot, desinversión, sanciones, y la desobediencia civil, así como la constante consolidación de organización. A largo plazo esta organización debe ser utilizado para luchar contra la privación del derecho del voto; construir nuevas organizaciones y bases trabajadoras y socavar las bases de poder clase trabajadora de la Nueva Confederación; y, sí, luchar en la arena electoral.

En los estados azules, creemos que la tarea principal es hacer frente a la brecha racial y de clase entre un movimiento progresista mayoritariamente blanco de clase media por un lado, y la dirección crucial de las comunidades de color y labor organizada.

Puede haber pocas posibilidades de que Trump gane una mayoría del voto popular o colegio electoral, nuestras tareas son para construir la alianza estratégica de los movimientos de la clase trabajadora multirracial y los movimientos dirigidos por la gente de color; y establecer las bases para que sean el núcleo de un frente unido que está construyendo y ejerciendo el poder político independiente en las arenas electorales y políticas para un futuro con opciones que reflejan nuestra gente y sus prioridades.

Tenemos que cuestionar l@s partidarios Sanders sobre la centralidad de raza y la importancia de comprometerse con los grupos locales y luchas; hablar directamente sobre su preocupación anti-Hillary y convencerl@s ser más antirracista. Y mientras que la debilidad y el fracaso de la campaña Sanders no se trata sólo de su falta de conexión con gente de color y la construcción de bases negra, esa conexión puede reflejar una más seria apreciación de un programa anti-racista. La pérdida de Sanders entre l@s votantes no se trata, en última instancia, sólo de su política sobre estas cuestiones, sino de sus conexiones concretas a l@s votantes y sus instituciones. Es decir, hay que hacer, no sólo hablar – ¡y no nos referimos de lo que hacía Bernie Sanders hace cincuenta años!

Como tal, vamos a alentar a l@s organizador@s de Sanders a participar a largo plazo con grupos de movimientos locales dirigidos por gente de color que son un reto para el poder tanto en la política y las arenas electorales. Vamos a alentar a los grupos políticamente avanzados que se han centrado en cuestiones de política y tareas para comenzar en formar alianzas y promover candidatos. Un aspecto de esto es lo de promover una discusión de las fuerzas y alianzas con aquell@s que creen que el apoyo para Jill Stein u otro candidato presidencial de la Izquierda es más importante que promover las fuerzas de Izquierda, entre l@s que están trabajando para derrotar Trump. Vamos a unirnos con grupos de inmigrantes, musulmanes y negr@s para promover su visibilidad y autodefensa. Vamos a exponer y protestar la historia de Trump de no apoyar a trabajador@s (por ejemplo, la protesta sindical en la sede del GOP). Vamos a ampliar esto para identificar los puntos en común que los republicanos no-Trumpistas y los demócratas corporativos comparten con las fuerzas pro-Trump, y tratar de exponer y aislarlos para ayudar a construir el poder y el liderazgo de las fuerzas progresistas avanzadas.

El Largo Camino

Queremos el poder político para nuestro pueblo. Queremos socialismo. Eso significa serios esfuerzos tanto a derrotar a nuestros enemigos, y para construir nuestras propias organizaciones que puedan proporcionar las alternativas que much@s están buscando en la lucha contra tanto sufrimiento, dificultades y crisis. La dura verdad es que estamos hablando de luchar durante mucho tiempo, y tomar en serio el trabajo que se necesita para capacitar la Izquierda para luchar por el poder y el socialismo ante nuestros enemigos.

Creemos que sí cuenta lo que hacen l@s socialistas, revolucionari@s, y los líderes de los movimientos durante esta elección. Creemos que ampliando el número de líderes que pueden analizar las luchas entre coaliciones nos hace más fuertes. Creemos que la construcción de nuestra capacidad para participar en el trabajo electoral vinculado a una estrategia global nos hace más fuertes. Creemos que la ampliación del poder de las organizaciones políticas independientes nos hace más fuertes. Y creemos que al exponer la Nueva Confederación, confrontar a Donald Trump, y la elección de un gobierno de Clinton que es vulnerable a nuestros movimientos nos hace más fuertes.

 

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